poesía ilustrada

ENAMORARSE COMO PRINCIPIO

“Enamorarse como principio
de lo que uno hace,
de lo que uno es.
Enamorarse y trascender la carne
más allá del sexo,
el dolor y el placer.
Enamorarse como principio,
como fin, como filosofía,
como manera de asociarse,
como forma de rebeldía.
Enamorarse de esta vida
y morir enamorado
hasta del aire que se respira.
Enamorarse, simplemente,
para no ser un soldado.”

José Manuel Hernández Rodríguez
LA CASADA INFIEL

"Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.


SIMBIOSIS

"Quiero ver en tus ojos
la alborada,
que con la luz me llegue
tu sonido,
que me tejas de besos
un vestido
y que me pinte los labios
tu mirada.

A tu lado por aire, tierra
y agua,
fuego prender contigo
sólo al roce;
hablarte quedo,
acariciar tus manos,
para volver de nuevo
a comenzarte
cuando agonice el día.

Alcanzar en tu espuma
las estrellas
y dormir a tu vera
a mi regreso,
envuelta por tu aroma,
e impregnada
de esencia que era tuya
y ahora es mía.

Que tu voz susurrante
me devuelva
a mi ser,que es el tuyo,
si por caso
extraviara el sendero
y negra noche
me envolviera en su manto.

¡Quisiera ser la luna
dormida entre tus brazos!"

Charo Guarino
“Casi deseo que fuésemos mariposas
y viviésemos tres días de verano.
Tres días así contigo
los llenaría de más placer
que el que cabe en cinquenta años”.

John Keats
REPROCHE

‘Tienes las manos
frías’
‘y tú
El corazón
de priedra;
¿cómo puedes
pedirme que te olvide? ‘
‘¿cómo puedes tú
no darte cuenta?’

Rorario Guarino
EL CLUB DE LAS SIRENAS DORMIDAS

Hubo una luna junto al mar que veló nuestras nocturnas existencias. Borrachas de vida danzábamos hasta el alba posesas por una dulce fiebre y solo el despertar del sol nos anunciaba la llegada de otro tiempo; el real.
Éramos sirenas con plateadas escamas en el alma, con aletas en las caderas y con algas muertas –en su letal estar- coronando nuestras cabezas.
Felices por saber nadar y libres por poder hacerlo, conteníamos la respiración y buceábamos horas y horas sabiendo que el cansancio no nos vencería si nunca parábamos.
El amanecer secaba con su cálida presencia nuestro raro mar y de nuevo volvíamos a sentir la Ley de Newton, el peso del aire pegajoso comprimiéndonos, la insolente claridad descubriéndonos.

Ahora ya sé cómo duermen las sirenas.
Se acurrucan a escondidas
celosas de su mar
Porque hasta sus sueños ansían poseerlas
tan sólo quieren dormir,
dormir eternamente.

-¿Quieres que te cante una nana?
Yo sé la nana secreta que duerme
a todas las sirenas.
NANA DE LA SIRENA DORMIDA
“Caen las escamas al pie de la cama
y cesa la lucha.
El mar pura calma.
Lame mi sirena su dolor por partir
lejos de este cuerpo que a veces la araña.
Escupe y ahoga.
Agita.
Derrama.
Queda el susurro vacío de palabras
El suelo sembrado de plata.
Mi aguacero de lágrimas
su aliento salino
la calma de ambas.
Descansa Sirena.
Llegará el alba
mordiendo la paz que inventamos
inaugurando nuestro amor."
Vega Cerezo
Mira, encanto,
aquí no hay agravio o desamor,
y eso que se le parece tanto
es tan solo una no-convergencia
de puro azar.
Porque amar también es decir
-He aparecido en tu vida para quedarme;
no sé cómo, pero para quedarme.
Porque duele el olvido a aquellos
que ya no sabemos cómo olvidar.
Porque es la línea, y no al revés,
la que nos ha traspasado
de pecho a pecho,
de muerte a muerte,
para infectarnos el corazón
con el virus de saber
que las personas
-una vez cruzado nuestro camino –
existen;
que el olvido es tan solo una ficción
repleta de memoria.
Porque existes, encanto,
y ya no puedes dejar de hacerlo.

Así que sí,
te digo que sí,
que quise darte todo
que no es más que aquello
que había en mí para ti
sin que importe
-esa suerte de crueldad
de estar vivo-
si te parecía poco,
insuficiente o de amigo de más.
Pero tranquilo, encanto,
no te enfades todavía,
que en este Haber
también se encuentra
-si la quieres-
esa excusa
para odiarme.

Carmen Cano

***

Ahora reproduzco en mi dibujo
aquel rugido blanco, descorazonador,

***

Cristina Morano
EL BANDONEÓN ES ZURDO POR CONDENA/

Indiferencias/ hacer que la gran materia se vuelva ingrávida tratándose de ti/ y no querer quererte ver/ con dos es suficiente/. Demasiada luz para el denso filtro/ cercanías encontradas no estando solo a este lado/ Me gustaría ver tus manos mas de cerca/ somos cuerpo helado y memoria de lo que fuimos aún siendo demasiado tarde/ aún habiendo pateado una lata y haber escuchado el eco de la soledad/.
Saturar el silencio catalogando auxilios/ vaciar de entusiasmo el frágil tiempo/ limitar-lo. Creer en pieles conquistadas/ en crudas y dolientes verdades/. Ser abstracto en modales discurriendo en vertical/. Miedo a encontrarte con el pasado en un futuro importando el aroma del recuerdo y los límites de la carne/ harás bien en no venir.
Y acércate como antes/ no ser él/. Te estaré esquivando/ acércate/ te temblé/ te sigo temblando/. Las letras hacen daño/ no hay adioses/ solo vacío y despedidas/. No sobrar ni una coma/ querer vomitar desde la raíz lo que nunca pensé/ pequeños acuses de recibo. Y querer echarte demasiado de menos( rescoldos apagados/personalidades duras/.

Ruby Fernández